domingo, 21 de agosto de 2016

La Generación Dorada y nosotros...


Por Zach Lowe*
Hace cuatro años en Londres, los últimos miembros de la envejecida Generación de Oro de Argentina se sentaron en sus lockers y lloraron después de perder un frenético partido ante Rusia por la medalla de bronce. Dos de los jugadores más grandes de la nación, Luis Scola y Manu Ginóbili, se juntaron y hablaron para marcar el momento.

"Prefiero perder con ustedes que ganar con cualquier otro grupo de jugadores", dijo Ginóbili en medio de lágrimas. Scola dijo lo mismo.

"Todo el mundo se largó a llorar aún más", recordó Andrés Nocioni. "Nunca había visto algo así, tanto llanto en un vestuario. Sabíamos que era nuestra última oportunidad de hacer algo grande".

Luego los jugadores hicieron lo que hacen todas las noches que están juntos: salir para disfrutar de una cena larga y ruidosa. "Es una regla: ganemos o perdamos, hay una cena de equipo", dijo Pablo Prigioni, un base armador en el equipo de 2012. "Para celebrar juntos, o llorar juntos".

*Inicio de la nota publicada por ESPN.com, tras la eliminación de La Generación Dorada en los Juegos Olímpicos de Río