viernes, 11 de octubre de 2019

Misura, Escuela de Fútbol

Santiago, Walde y el Doc Ale haciendo escuela.

Temporada 2019 - Transición - Fecha Suspendida:
Misura Leyendas, School of Footbal

Empecemos por una escena:

Diez, doce tipos están sentados en pleno Tercer Tiempo del equipo de Clarín que compite en la Superliga de Medios, en GEBA.

Hay tres misurenses en la larga mesa. Uno fue a jugar, uno a ver, el otro dirige. Los tres fueron, en el fondo, en condición de sommelier de refuerzos. Comparten birras. Van a comprar, trasladan, ponen a disposición de todos.

Un tipo, ajeno, pide una lata de cerveza para él solo. No la comparte, claro. 

El gesto fue compartido y simultáneo. Sucedió el siguiente diálogo entre misurenses:

-Un tipo así nunca va a poder jugar nunca con nosotros...

-Ni en pedo...

-No da...

Cuentan que ese pibe ya aprendió que eso de no compartir no se hace en ningún Tercer Tiempo de la vida. 

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Sigamos con otra escena: 

El Doc Ale la rompe en el mediocampo del equipo invicto. Agarra la pelota, la pasa, habla, la pide, retrocede, releva, asiste para el primer gol que garantizará luego el invicto con el 3-3 ante La 100. Y que también servirá para consolidar la invitación a la Copa de la Superliga de Medios. 

El árbitro lo insta a que baje la intensidad. Le dice que juegue más tranquilo. El tipo -también con el número dos en la espalda como en el Leyendas- sigue metiendo y jugando. 

"Che, es bueno en serio el Doc", dice la figura y goleador del equipo, El Picante. 

El capitán Juan señala algo parecido, con otras palabras. Es el mismo que antes del partido insistió: "Poneme cerca del Doc que la rompemos". 

La organización del torneo lo eligió a Ale como MVP del encuentro. 

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Escuela de Rock -School of Rock- es una película de 2003 que retrata, de varios modos, la pasión. 

En el caso de este film, por la música. 

Pero hay algo más relevante en la cuestión: la voluntad de contagiar esa pasión, de trasladarla, de explicarla, de compartirla. Incluso más allá de la condición de amateur del profesor.

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Misura también es eso muchas veces. Ya sobran los ejemplos de los contagios, incluso entre niños y adolescentes que tantas veces de modo tan noble y agradable nos acompañan. 

Lo que sucedió en GEBA es una nueva demostración. Adentro y afuera de la cancha.

El Misura juega. Hace escuela. De fútbol. Y de otras cosas...

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Por todo lo expuesto, con carácter honorífico, justo en el contexto de otra suspensión de la fecha del Torneo de la UBA por lluvia, la Supercopa San Romàn de este 2019 es -por segundo año consecutivo- para la Gloriosa Banda del TT, también una Escuela de Fútbol. 

Es la décima edición del trofeo. Quiso el azar: justo en el año del regreso del Diez a nuestro fùtbol; justo en el año en el que La Gloriosa Banda del TT y todo el Misura Leyendas cuenta con un Lobo, un hincha de Gimnasia, por primera vez en la historia. 


Lobo, Walde, Pela, en el Tour a La Plata para hacerle el aguante a Diego en su debut en Gimnasia. También Escuela de Fútbol. Y de lealtades. 

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Más:

Una nota sobre el Mondongo y Diego, en Clarín. By Walde. 


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Historial de la Supercopa San Román - Trofeo Luis Alberto Spinetta:

Edición I - 2010
Campeón: Misura. 2-1 ante Coronel Cañones.

Edición II - 2011
Campeones: Misura y Bolilla III. Empate 3-3.

Edición III - 2012
Campeón (de Honor): Misura Leyendas*.

Edición IV - 2013
Campeón: Misura. 3-2 ante La Estrella.

Edición V - 2014
Campeón (de Honor): Misura Leyendas**.

Edición VI - 2015

Campeón: Misura Leyendas. 4-1 ante Sudaka.

Edición VII - 2016
Campeón (de Honor): La Mesa de los Galanes***.

Edición VIII - 2017

Campeón (de Honor): El Expreso Misura****.

Edición IX - 2018
Campeón (de Honor): La Banda del Tercer Tiempo*****.

Edición X - 2019
Campeón (de Honor): La Banda del Tercer Tiempo*****. Bicampeón.

*Título honorífico, en homenaje a su fundación.
**Título honorífico, en homenaje a su debut.
***Título honorífico, por su aporte al Misura Leyendas.
****Título honorífico, a modo de tributo al primer Misura de la UBA
.
*****Título honorífico, en homenaje al Leyendas más allá del campo de juego. 

sábado, 28 de septiembre de 2019

Vení, luchemos juntos



Temporada 2019 -Transición - Fecha 2:
Misura Leyendas 1 - El Espolón 1
(en Cancha 6)

Lo que sigue es un proverbio africano que escuchó un misurense en el Cuerno de Africa.

-Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de caza siempre glorificarán al cazador.

Tenía otro origen: cuentan que nació en Nigeria ese puñado de palabras.

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Nosotros queremos ser ese León.

El que se anima a sus cazadores.

A pesar de circunstancias. De rivales. De todo.

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Jugamos un partido complicado en circunstancias complicadas. El rival era de los bravos, finalista de la Temporada 18/19. No nos doblegó en casi ningún tramo del desarrollo. Y corresponde señalarlo: faltó casi un equipo entero de posibles titulares.

No nos sobra nada. Está claro. Demasiado claro.

Pero ahí vamos. Ahí seguimos.

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Contemos nuestra historia. La de esos Leones que se animan. Que no temen a presuntos cazadores.

El mensaje es inequívoco para todos.

Y a modo de grito compartido:

-Veni, luchemos juntos...

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Gol: Laucha.
Premio Maradona: Diego, Laucha
Premio Sócrates: Santiago, Walde, Gagge, Marcos, Faldu, Isma, Diego.
Premio Doval: Vacante.

El Equipo: 
Diego, Naza, Poli, Isma, Imol, Faldu, Tonito, Ale Pancho, Laucha, Gonza, Marcos, Gagge, Walde, Santiago.

sábado, 21 de septiembre de 2019

Goles se buscan, León...

Rodri, Abel y León. El máximo goleador y los dos goleadores que necesitamos. 


Temporada 2019 - Transición - Fecha 1:
Misura Leyendas 1 - Misión Cumplida 1
(en Cancha 7)

Corresponde ser estrictamente sinceros: Jugamos muy mal. Horrible.

Pero no sigamos con adjetivos que nos califican pero que también nos debilitan.

Nos equivocamos mucho y todos juntos. No se salvó nadie.

Pero este tramo de la Temporada 2019 recién comienza. Y eso nos permite margen de maniobra. O por lo menos la esperanza de que peor no podemos jugar, o de que no volveremos a ser capaces de cometer tantos errores ante un rival con aspecto de victoria accesible.

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Ya está.

Esto sigue.

Hay que reconstruir el rempecabezas, recuperar a los heridos. Mirar para adelante.

Y más: volver a trabar con la cabeza como hace un par de meses. Volver a ser ese equipo competitivo contra el que nadie quería jugar.

Esta vez no ofrecimos nada de eso.

Es tiempo de recuperarse. Y de seguir. No queda otra.

Eso sí: tenemos con qué. Aunque no nos sobre nada.

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El segundo día de octubre se inicia en Netflix la quinta Temporada de Peaky Blinders.

Antes, nosotros, tenemos que volver a ser aquellos.

Mientras buscamos goles que ya llegarán...

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Gol: Gonza.
Premio Maradona: Gagge, Gonza, Imol.
Premio Sócrates: Seba, Imol, Gaby, Sabelli.
Premio Doval: La Banda del TT.

El Equipo: 
Oscar, Gagge, Diego, Isma, Seba, Faldu, Tonito, Ale, Santiago, Gonza, Rodri, Imol, Sabelli, Gaby, Walde.

miércoles, 14 de agosto de 2019

Espíritu de equipo


Cuando un grupo de amigos no enrolados en ningún equipo se disponen para jugar, tiene lugar una emocionante ceremonia destinada a establecer quiénes integrarán los dos bandos. Generalmente dos jugadores se enfrentan en un sorteo o pisada y luego cada uno de ellos elige alternativamente a sus futuros compañeros.

Se supone que los más diestros son elegidos en los primeros turnos, quedando para el final los troncos. Pocos han reparado en el contenido dramático de estos lances.

El hombre que está esperando ser elegido vive una situación que rara vez se da en la vida. Sabrá de un modo brutal y exacto en qué medida lo aceptan o lo rechazan. Sin eufemismos, conocerá su verdadera posición en el grupo. A lo largo de los años, muchos futbolistas advertirán su decadencia, conforme su elección sea cada vez más demorada.

Manuel Mandeb, que casi siempre oficiaba de elector observó que las decisiones no siempre recaían sobre los más hábiles. En un principio se creyó poseedor de vaya a saber qué sutilezas de orden técnico, que le hacían preferir compañeros que reunían ciertas cualidades.

Pero un día comprendió que lo que en verdad deseaba, era jugar con sus amigos más queridos. Por eso elegía a los que estaban más cerca de su corazón, aunque no fueran tan capaces.

El criterio de Mandeb parece apenas sentimental, pero es también estratégico. Uno juega mejor con sus amigos. Ellos serán generosos, lo ayudarán, lo comprenderán, lo alentarán y lo perdonarán. Un equipo de hombres que se respetan y se quieren es invencible. Y si no lo es, más vale compartir la derrota con los amigos, que la victoria con los extraños o los indeseables.

Este texto (titulado "Instrucciones para elegir en un picado") lo escribió Alejandro Dolina. Y fue enviado por Fernando Kejval, integrante del Misura en tiempos ya remotos.

sábado, 13 de julio de 2019

¿Por qué Doval?


El Premio Doval, instaurado este año, es una celebración del Tercer Tiempo, de la charla futbolera y de la vida y de alguna birra compartida. Esos detalles que también forman parte de un equipo, de un espacio de pertenencia. Incluso, del Misura más allá del campo de juego. 

Son varios los que preguntaron: ¿Por qué Doval? Abajo, en este texto publicado por Walde en Clarín, algunas aproximaciones al personaje que inspiró ese premio. 

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El Loco más lindo 

En Praia do Rosa, estado de Santa Catarina, sucede lo que en cualquier playa del inmenso Brasil: el fútbol es una presencia cotidiana. También lo era en aquel 2007 en el que la costa de Imbituba se parecía más a un secreto bien guardado que a un destino frecuente. Allí, un picado entre rosarinos y cariocas sucedía. Los argentinos en cuero; los brasileños en remera, según las reglas establecidas por sorteo. Un rubio de pelo crecido -turista visitante, aspecto de crack no celebrado- gambeteaba como si esa pelota gastada fuera su patrimonio exclusivo. Así, construyó una jugada propia del Maracaná, a poco más de 1.100 kilómetros del estadio. Dejó el tendal de asombrados por el camino y definió tras mirar desparramado en la arena al más alto del partido, el arquero. Abrió los brazos, rió, festejó. Enseguida surgió un grito repetido de un carioca de Laranjeiras: "Doval, Doval, Doval". Era una revelación: cuando Doval había sido Doval ninguno de los que participaban del picado había nacido. Pero Horacio Narciso Doval, de algún modo, estaba ahí. El rubio siguió eludiendo rivales y haciendo goles. Por un rato perdió el nombre. Hasta que el sol se fue de Praia do Rosa, el que mejor jugaba se llamó Doval.

Doval, nacido el 4 de enero de 1944 en Buenos Aires, "fue a Rio de Janeiro lo que Pelé resultó para Brasil y para el mundo", escribe -ahora, vía mail- el periodista Manolo Epelbaum, quien mucho conocía al delantero argentino. Por verlo jugar y por frecuentarlo. Dicen que estaba enamorado del gol y que con goles enamoraba. En aquel mismo verano de 2007, la revista Placar realizó una edición especial con una encuesta sobre los seleccionados de todos los tiempos de cada uno de los 12 equipos más grandes de Brasil. Doval había conseguido lo aparentemente imposible: ser elegido en Flamengo y en Fluminense, los archirrivales. No era azar: el año pasado, en ocasión de cumplirse un siglo del clásico más convocante -O Clássico das Multidões, de acuerdo con la definición del escritor Mário Rodrigues Filho- Doval fue elegido en el equipo ideal de toda la historia de ese duelo. Compartía el ataque con Romario. Y los periodistas Marcio Mará y Thiago Correia lo definieron como "técnico, corajudo, seductor; de estilo bien carioca". Contaban (y cuentan) también que Doval siempre era (y es) recordado con "saudade", esa palabra tan brasileña que sirve para señalar aquella añoranza que desborda el cuerpo.

En Brasil fue el Loco de Ipanema; en la Argentina le decían el Loco Serenata. Resultó capaz de desahacer antagonismos: lo quisieron en Fla y en Flu; también en San Lorenzo y en Huracán. Su carisma lo hacía encantador. Y, sostienen, su belleza lo hacía irresistible para el público femenino. Las revistas de ricos, lindos y famosos lo mostraron en sus portadas: siempre bronceado, sonrisa de publicidad, bien rodeado. Algunos, con cierta malicia, le hicieron fama de desordenado y de problemático. Los que lo conocieron en profundidad lo señalan como un tipo entrañable. Quizá Doval era más parecido a como él mismo se retrató alguna vez: "Siempre me consideraron el loco, el díscolo, el liero... Loco porque de chico me tenían que llevar de una oreja a la escuela para que no me fuera a jugar a la pelota. Díscolo porque estaba pupilo y me escapaba a la casa de mi hermana. Liero porque cambiaba el trabajo cada tanto: revendía vales de la triple en el hipódromo, sacaba fotos con mi amigo Varela a los pibes del colegio, me las rebuscaba como podía..." Eso era él sobre todas las cosas: un buscador.

Había comenzado a jugar en San Lorenzo a los 13 años. En sus inicios era arquero y solía salir gambeteando rivales. A los 16 años ya era mediocampista y pronto se ubicaría como delantero. A los 18 debutó en Primera. Un viaje en avión condicionó su recorrido. El vuelo era de la aerolínea Austral y aconteció el 8 de octubre de 1967 entre Mendoza y Buenos Aires. Varios jugadores del plantel de San Lorenzo fueron acusados de manosear a una de las azafatas. Mencionan que el testigo que denunció los detalles fue el ex árbitro Guillermo Nimo. En aquella oportunidad, Doval se hizo cargo de todas las culpas por su condición de soltero para evitarles dificultades a los casados del plantel. En consecuencia, El Tribunal de Penas de la AFA (tan rígido e implacable entonces como el régimen de Juan Carlos Onganía) lo suspendió por un año. Para levantarle la sanción, un puñado de meses después, un dirigente le propuso hacer un retiro espiritual. No aceptó. La hinchada de San Lorenzo cantaba, entonces: "Por una loca, puta azafata / lo suspendieron al Loco Serenata..."

Fue la autenticidad del potrero dentro de la cancha; y el culto de la bohemia fuera de ella. Doval fue un representante del juego como osadía, un militante inquebrantable del carécter lúdico de este deporte. Fue espejo de un equipo que dejó huellas y leyendas a su paso: Los Carasucias de San Lorenzo, aquel grupo que se ganó un lugar en la historia, a pesar de que nunca salió campeón. Sucede que ellos fueron una suerte de refundadores de un modo de entender el fútbol en un tiempo en el que comenzaba a imponerse la mecánica táctica y la maquinaria atlética venida desde Europa. También eran tiempos de desenfado. Al respecto, Naum Zalcman, redactor de la revista San Lorenzo en aquellos días de Carasucias, recordó alguna vez a la revista Mística: "Un domingo a la noche, vi que se abría la puerta de un ascensor del Hotel Argentino (donde se concentraba el plantel). Adentro iban Victorio Casa, Veira, y Doval, con dos viejitas de más de ochenta años al borde del desmayo. Después me contaron que el Locohabía pegado un grito de horror por lo feas que eran. Casi las mata". Existen mil anécdotas capaces de retratar aquella impronta. En 1964, junto a su socio y amigo Héctor Veira, protagonizó un episodio desopilante: en una gira por Centroamérica con San Lorenzo, un papagayo, animal muy respetado y venerado en Guatemala, no paraba de chillar en el hotel. Sin tener conciencia de lo que representaba el pájaro para los lugareños, tramaron la desaparición del ave multicolor y se generó un escándalo que llegó a las autoridades nacionales. Sostiene la mitología que el papagayo terminó ahogado en la pileta.

El periodista y escritor Juan Sasturain lo describió alguna vez en el diario Página/12: "(...) Que Narciso Doval, además de tocarle (o no) el culo a una azafata en episodio emblemático y representativo en todo sentido, haya sido después durante largos años ídolo en el Flamengo de Río habla de una condición excepcional: para un criollo –o para cualquiera– jugar de wing en Brasil es como llegar a ser profesor de Metafísica en una universidad alemana". Sí, El Loco más lindo hizo eso: fue el mejor en el territorio de los mejores. Consiguió lo inédito: resultó campeón y goleador con los dos gigantes del fútbol carioca, Fla yFlu. E hizo un gol de esos que suceden sólo en la imaginación de un niño dispuesto a soñar instantes mágicos: en 1972, por la final del Estadual, su Flamengo -entonces conducido por Mario Zagallo- definía frente a su rival histórico en un día histórico. Se cumplían 150 años de la Independencia del Brasil y el Maracaná era una fiesta colmada de gente (136.829 personas pagaron entrada aquel 7 de septiembre). Doval, rubio, sonriente, estelar, hizo el gol consagratorio. Se gritó por varios días y más noches. En 1976, volvió a ser superhéroe: con la camiseta tricolor de Fluminense resolvió en el último minuto la final del Carioca frente a Vasco da Gama. El mito ya habitaba los rincones de Río de Janeiro: Doval, como Sansón, jugaba mejor con el pelo largo.


Fue maravilloso en la Cidade Maravilhosa. Y también en la Buenos Aires de su nacimiento. Horacio Ferrer, poeta y celebridad del tango, es hincha de Huracán. Y muy bien conoce a los archirrivales del vecindario. También a los protagonistas de ese clásico que es el más porteño de todos. Un clásico de locos, como el estupendo Doval, quien lo vivió con las dos camisetas. El hombre alguna vez lo vio a Doval en un campo de juego. Con la melena y con su destino de crack. Casualidad o no tanto, la canción Balada para un loco -obra mágica de Ferrer- parece contarlo de varios modos a Narciso: "Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao... / No ves que va la luna rodando por Callao; / que un corso de astronautas y niños, con un vals, / me baila alrededor... ¡Bailá! ¡Vení! ¡Volá! / Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao... / Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión; / y a vos te vi tan triste... ¡Vení! ¡Volá! ¡Sentí!... / el loco berretín que tengo para vos: / ¡Loco! ¡Loco! ¡Loco! / Cuando anochezca en tu porteña soledad, / por la ribera de tu sábana vendré / con un poema y un trombón / a desvelarte el corazón. / ¡Loco! ¡Loco! ¡Loco! / Como un acróbata demente saltaré, / sobre el abismo de tu escote hasta sentir / que enloquecí tu corazón de libertad... / ¡Ya vas a ver!" Doval era eso también. Y un tango caminando las arenas de Ipanema.

La muerte lo encontró pronto, desprevenido y festejando. Una madrugada de octubre de 1991, Doval falleció en la puerta de la discoteca New York City, en Buenos Aires. Tenía 47 años. Los diarios recordaron su historia. En las necrológicas había alegrías contadas. En Río de Janeiro lo lloraron juntos los que ni se miraban a la cara. Sus amigos de siempre no lo podían creer. ElLoco invencible ya no estaba para obligarlos a la risa. Doval se había ido. Y no sabía que nunca sería olvidado...

sábado, 29 de junio de 2019

Más allá de los nombres...

Oscar, Faldu, Ale, en modo Peaky Blinders. Así seguiremos. Más allá de nombres y de funciones. PH: Tonito. 

Temporada 2018/19 - Fecha 16:
Misura Leyendas 1 - San Francisco 2
(en Cancha 2)

Temporada 2018/19 - Fecha 17:
Misura Leyendas 2 - Wolframio XL 2
(en Cancha 2)

Temporada 2018/19 - Fecha 18:
Misura Leyendas 2 -Tagarna 5
(en Cancha 4)
Cierre de Temporada

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Por Walde

Quiero contarles todo lo que sigue y que me disculpen.

1) No deseo ponerle épica ni magia ni nada. Pero tras reflexionarlo mucho (quizá demasiado) entiendo que ya no puedo ofrecer nada superador al equipo.

2) Estoy muy contento y agradecido por los últimos casi tres años del Leyendas, tal vez lo mejor de las 26 Temporadas de historia de nuestro Misura.

3) Faltan dos fechas y aún la matemática cuenta que tenemos chances de acceder al Top 4. Pero siento que no estoy a la altura del momento.

4) Me hace mal perder con ustedes, un equipo que entrega tanto. En el que cada uno deja lo mejor que tiene. Y ese asunto, más allá de las penas ahogadas con birra en el TT, me jode.

5) No me borro. Seguiré yendo. Seguiré acompañando de cerca a la Gloriosa Banda del TT. Acompañaré cada Asado, obvio. Y estaré para abrazar a cada amigo. Pero ya no quiero decidir nada con relación al juego. Ni a las convocatorias, ni a los amistosos, ni a las presentaciones.

6) Me quedo con el recorrido. Con el Plata-Plata-Oro entre 2017 y 2018. Pero ya no puedo disfrutar porque cada derrota me lastima. No exagero. Me cambia para mal. Hasta peor que Huracán.

7) No hay nada para reprocharnos. Nada. Estuvimos bien. Muy bien. Nunca antes perder nos dolía tanto. Nunca tantos pibes -hijos, sobrinos, padres- se sumaron con semejante amor. Pregúntenles a Mario o a Bruno si no les jode cada tropiezo.

8) Misura es el equipo de mis amigos de siempre, de tipos que elegí como hermanos. Y el de muchas amistades que se fueron construyendo, de agradables personas hoy imprescindibles. Y este Leyendas, estoy convencido, seguirá siendo eso.

9) No hay ninguna cuestión personal ni familiar en la decisión. Pero, de verdad, de corazón, imaginé un plan para llegar a ese último partido y ganarlo -"Just this match", como en Moneyball- y mi plan fracasó. Aunque aún podamos.

10) No siento culpa. Pero no porque aún tengamos chances. Sino porque entregué lo mejor. Pero no me está haciendo bien. Quiero disfrutar de esta hermosa Banda y no lo logro. Salvo en los Terceros Tiempos, de los que seguiré siendo parte.

*Al cabo, Misura no finalizó en el top 4, el objetivo para acceder a las semifinales. De todos modos, se garantizó un lugar en la Copa de Campeones/Desafío Interdivisional 2019 (a disputarse a principios de 2020) en reemplazo de los equipos a los que les quitaron puntos en las últimas dos temporadas y por lo tanto no están habilitados para participar. El Leyendas Ingresó como "Equipo Fair Play" (ninguna sanción en 26 años).

11) El sábado, mi amigo Chipi se quedó afuera todo el partido. Y yo no puedo tolerar eso. Me hace mal. Llegué a mi casa pensando en los dias de la UADE en los que transformamos un equipo imposible en una vuelta olímpica (si hasta Catriel jugaba bien). Y cuando se sumó a Misura para salvarnos del descenso en la A y que facilitó el ascenso a DH. Cuatro goles en siete partidos.

12) Confieso que los quiero mucho a todos aunque perdamos. Y que creí desde El Gol de Faldu -roto ante Tagarna, en la Copa de Campeones, el que facilitó ese Oro del Desafío Interdivisional que ahora la UBA quiere ampliar- todo era mágicamente posible. Tal vez me equivoqué.

12 bis) Pero valió la pena el camino.

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Igual, como siempre, hasta el último de los días, esto sigue.

Más allá de los nombres...

sábado, 8 de junio de 2019

Hasta que se acabe la última luz...

PH: Pela.

Temporada 2018/19 - Fecha 15:
Misura Leyendas 1 - El Copetín 1
(en Cancha 2)

Hay una escena de Moneyball en la que un detalle transforma todo momento de felicidad pasajera.

"The only important thing is the last match. No other. Just this one", dice Brad Pitt en la piel de Billy Beane.

La Final. O nada.

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The Oakland A's se anima con un plantel Underdog a pelear por el título.

Con lo que tiene. Va por todo. Tropieza. Empieza a ganar seguido. No para. Construye récords.

Dice Beane, traducido:

-No alcanza nada que no sea ese último partido. La final.

Le responde el gordito Peter Brand (actuado por el estupendo Jonah Hill):

-Cambiamos las reglas del juego. Se pensaron que éramos invisibles. Y hoy nos miran todo el tiempo...

Beane insiste:

-Sólo sirve el último partido... 

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Jugamos pésimo contra El Copetín. Perdimos dos puntos. Un problema. Un dolor.

Pero sigue. El torneo sigue. Seguimos.

No vamos a entrar en detalles para no ofrecer nada a los rivales.

Se insiste: esto sigue.

Hasta que se acabe la última luz...

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Gol: Diego.
Premio Maradona: Vacante.
Premio Sócrates: Seba, Lobo, Fisu, Bruno.
Premio Doval: La Banda del TT.

El Equipo: 
Oscar, Laucha, Diego, Franco, Seba, Faldu, Ale, Pancho, Santiago, Piku, Gonza, Grazio, Tonito,  Gagge, Imol, Fisu, Walde.

miércoles, 5 de junio de 2019

Diego Armando Misura

Grazio e Imol, dos históricos, en la previa del partido.

Temporada 2018/19 - Amistoso:
Misura Leyendas 3 - Los Líricos 0
(en Parque Sarmiento)

De repente, una mañana de domingo resulta una demostración. Somos un equipo capaz de competir más allá de los nombres.

Faltaron, por motivos diversos, varios de los frecuentes titulares. Nos armamos. Jugamos. Y construimos, quizá, la mejor actuación en lo que va del año.

Orden, voluntad colectiva, intensidad. Tres goles. Valla invicta.

No es poco. Es un montón. Una perfecta señal de que el tramo final del Torneo de la UBA no lo juega un equipo sino un grupo.

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Hicimos tres goles que explicaron nuestras principales virtudes:

1) Pelota parada, centro de Laucha, cabezazo de Lobo.

2) Perfecto contraataque, asistencia de Gagge, definición del Negro Albores.

3) Aparición de un mediocampista (Grazio, frecuente lateral) en el área y un toque a pie abierto para la sentencia de la goleada. Detalle de versatilidad.

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También hubo mensajes que cuentan de lo que se trata nuestro equipo, un espacio de pertenencia:

El tipo que más goles hizo para el Misura en sus 26 años de historia, Rodri, dijo:

-Arranco afuera. Probemos variantes.

Y probamos variantes que salieron muy bien.

El destino, maldito por un rato, nos cagó. El 9 se lesionó. Contó el Doc Ale que se trata de un desgarro de 26 milímitros.

Estará afuera tres semanas, dice el parte oficial. Estará siempre, igual.

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Ahora, llega el tramo final. Cuatro partidos. Cuatro finales.

Y luego el Top 4. 

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Quiero decirlo. Y por eso la foto: cada vez somos más parecidos a Diego Armando Misura.

Perdón, Maradona. 

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Goles: Lobo, Albores, Grazio.
Premio Maradona: Franco, Lobo, Tonito.
Premio Sócrates: Rodri, Abelito, Bruno.
Premio Doval: La Banda del TT.

El Equipo: 
Oscar, Naza, Lobo, Franco, Imol,  Grazio, Tonito, Laucha, Seba,  Gagge, Albores, Rodri, Walde.

viernes, 31 de mayo de 2019

Acá no se rinde nadie...


Temporada 2018/19 - Fecha 14:
Misura Leyendas 2 - Oruga 0
(Cancha 2)

Quizá no salgamos campeones.

Ojo, es posible y en eso andamos. Estamos a un punto del Top 4.

Venimos de casi tres años de un recorrido muy bello.

Siempre, en broma pero también en serio, caigo en los números. Seis derrotas en 34 meses. Plata en Veteranos B. Plata en Copa de Carmpeones. Oro en Desafío Interdivisional.

Y lo más importante: respeto o incomodidad en todos lados. Me consta lo que piensan los rivales. "Jugar contra Misura es un embole".

El último domingo vi varias cosas que nos definen. Jugamos mal, es cierto. Nos salvaron el arquero y los dos centrales -dos animales- y el destello de ese golazo que hicimos.

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Pero hubo mucho más:

1) La sensación de que el empate no alcanza es una hermosura. Certeza o síntoma de una verdad: somos competitivos.

2) Hay tipos (Oscar, Tonito, Lobo, el increíble Brunito) capaces de quedarse hasta que la luz se fuera para esperar el informe del árbitro. Y también desde ese rincón construir la victoria.

3) Chipi, amigo de los que están siempre, se presta para jugar un toque. Pancho, el Capitàn, amigo desde que tengo memoria, es capaz de salir después de haber sido quizá el mejor del primer tiempo.

4) Grazio es uno de los fundadores, el misurense -creo, casi seguro- que más veces jugó. Otro detalle: el que más puestos ocupó (aunque le compite Gonza). Y hoy entró un recién al final. Cero quejas. Crack del tercer tiempo.

5) Piru viene poco pero juega muy bien. Por respeto al resto, no entró a consecuencia de que éramos una alta banda. Estoy casi seguro: estará atento a si esta victoria la conseguimos de los modos que podamos.

6) Reitero: jugamos mal contra Oruga. Sí. Claro. Pero somos un equipo incluso en nuestros peores partidos. Un Delegado de uno de los que compite arriba me lo dijo por Whatsapp en días recientes: "Son un equipo destinado a perder. Pero son intolerantes a la derrota. Y por eso compiten asì". Faldu les hizo un gol en la Copa de Campeones, sobre la hora, para dar vuelta un 0-2 y transformarlo en un 3-2.

"Por eso compiten así", dice el Delegado de uno de los rivales directos.

Y así vamos a seguir compitiendo.

Hasta salir CAMPEONES.

Porque acá no se rinde nadie.

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A modo Peaky Blinders hasta el final de los días. De los suspiros. Y de los centros.

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Goles: Todos.
Premio Maradona: Oscar, Walde, Lobo, Tonito.
Premio Sócrates:  La Banda del TT.
Premio Doval: La Banda del TT.

El Equipo: 
Todos, hasta los que preguntaron por Whataspp.

sábado, 4 de mayo de 2019

Gladiadores hasta el final...


Temporada 2018/19 - Fecha 13:
Misura Leyendas 2 - Consejo 1
(Cancha 6)

Había que ver ese muslo de Pancho, justo después del partido. Asombrosamente inflamado. En el primer tiempo un rodillazo lo había dejado averiado. Siguió jugando. Siguió corriendo. Siguió hasta el último de los suspiros.

Había que ver los codos de Diego, llenos de raspones, luego de un partido en el que había sido decisivo con sus atajadas providenciales. Sonreía y abrazaba, a pesar de los dolores. Desde Egipto o desde Portugal o desde algún rincón del mundo, Oscar -arquero clave en momentos determinantes de este ciclo de 32 meses con apenas seis derrotas, incluida la Copa de Campeones/Desafío Interdivisional- lo aplaudía por Whatsapp.

Había que ver a Faldu, ya en el Tercer Tiempo, preguntarle al Doc -con cierta preocupación- por qué le costaba flexionar uno de sus brazos y por qué le dolía cada rincón de su cuerpo ancho.

Había que ver a Piku volar por la banda derecha y aguantar patadas y empujones. Y a Laucha, por el otro costado, enfriando el partido con esas faltas que tan bien sabe concebir y que hasta nos permiten atacar con pelota parada.

Había que ver a los centrales y a Gonza rompiéndose las cabezas en cada centro para aguantar el 2-1. Y a Seba trabando hasta con el alma por la banda izquierda.

Había que ver a Gagge, lastimado, al límite, venir para dar una mano.

Había que ver a Naza, siempre dispuesto a ofrecer todo lo que le cabe en su cuerpo. Y su generosidad para aparecer siempre que se lo necesita.

Había que ver a Rodri, allá arriba, aguantándola, jugando mano a mano, llevando el partido a su terreno.

Y también había que ver a los de afuera: a Santiago -un infaltable, juegue o no juegue- y a los pibes, esos copados de Bruno -se armó una travesía desde Temperley para llegar a Ciudad Universitaria- y de Lobito. Y a los Little Canovas.


Bruno, ya en el Tercer Tiempo, con Laucha y Faldu. Todos vestidos de Azul. Todos Leones. Como corresponde.

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Sí, había que ver todo eso para entender lo que es este Misura Leyendas. Un equipo de todos.

Un equipo de Gladiadores hasta el final.

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Empatábamos 1-1, ya en el segundo tiempo.

Lobito, que es tanto o más intenso que su papá para vivir los partidos, venía escuchando al Delegado de Consejo decirle que tenía que estar tranquilo:

-Disfrutalo, no te preocupes...

Y entonces llegó el bombazo de Piku desde la medialuna del área, tras un corner. Pum. Dos a uno.

Y el pibe, vestido de Messi, le respondió a lo Maradona, tras gritar el gol:

-Ahora, disfrutalo vos...

Chocamos los cinco, claro. Y aclaramos: "Siempre, con todo respeto". Como corresponde.

Eso también se llama mística.

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Quedan cinco fechas para llegar al Top 4. Son, lo sabemos, cinco finales en las que vamos a terminar como en esta victoria: averiados, con bajas, pero enteros. En modo Peaky Blinders, más que nunca.

Para seguir en la pelea.

Para salir campeones.

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Goles: Rodri, Piku.
Premio Maradona: Diego, Seba, Piku.
Premio Sócrates:  Pancho, Bruno, Lobito, Santiago, Gagge, Diego.
Premio Doval:  Ale, Walde, Santiago, Seba, Lobo, Los Cánovas, Laucha, Faldu, Bruno, Lobito.

El Equipo: 
Diego, Naza, Lobo, Isma, Seba, Gonza, Faldu, Pancho, Laucha, Piku, Rodri, Gagge, Walde, Santiago.

domingo, 7 de abril de 2019

El triunfo de los "Underdogs"

La Banda del TT nunca falla. PH: Tonito, crack.


Temporada 2018/19 - Fecha 12:
Misura Leyendas 2 - No hay Derecho 0
(Cancha 6)

Por Walde

Vuelvo a hacerlo personal este comienzo, como en el partido pasado que perdimos:

Es un gusto compartir este equipo con todos.

Una belleza.

Lo digo más allá del resultado.

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El arquero, Oscar, que se viene desde Temperley. es un animal capaz de convertirse en gigante. Y de atajar un penal y de sacar dos mano a mano.

El tipo se viene desde lejos y juega cada partido como el Diego en Nàpoles o en el Mundial 1986 o 1990. Como finales.

No lo digo yo, los escuché a los rivales:

-"Es el mejor de la categoría".

Sí, carajo. Es el mejor.

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En nuestro Tercer Tiempo, señalado por todos los Delegados como "el mejor" (ojo con el de Mapuchetos, aclaro), nos cruzamos con Cali, el patriarca de Resto del Mundo.

"La mejor dupla central de la UBA está acá", le dije sentado cerca de Lobo y de Franco.

El respondió:

-Es innegable.

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Hay un tipo que se llama Faldu que hoy se instaló para siempre como un Misurense de Ley.

Tenìa un bautismo en condición de Padrino. Fue.

Dijo, por Whatsapp: "Quizá llegó para un rato".

Arribó a Ciudad entre apuros. Ingresó en el segundo tiempo. Jugó para el aplauso.

Puto amo de los Terceros Tiempos, no se quedó. El bautismo tenía su fiesta posterior. Y allá fue.

Lo que hizo Faldu es un gesto de amor, una preciosa locura.

Cualquier excusa de ausencia quedará corta comparada con este hito. Sí, este hito.

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En el Reino Unido hay un término ("underdogs") que se emplea para los rotos y descosidos que se animan a bancarla a fondo contra el poderoso. Incluso para los equipos que juegan con lo que tienen y compiten contra todos, tipo el Leicester campeón milagroso en 2016, con un tal Jamie Vardy como goleador.

Nosotros competimos. A nuestro modo y manera. Como podemos.

Si Oscar siente una molestia se tira, si Chipi pide el cambio en el descuento es para que entre un compañero, si ingresa el Doc Ale al campo es para curar, si los últimos segundos de Piku son del otro lado al lugar de salida por algo será... Pero siempre, todos juntos. Como los Peaky Blinders.

No es cinismo. Es sostener un plan.

Porque no somos Barcelona ni Real Madrid... Ni nada que se le parezca en cualquier metáfora posible en el àmbito amateur.

Somos otra cosa: los Underdogs de la UBA.

Y allá vamos...

Que nadie nos subestime...

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Goles: Lobo, Pablo
Premio Maradona: Oscar, Lobo, Franco, Chipi, Faldu.
Premio Sócrates: Faldu, Piku, Mario, Pancho.
Premio Doval:  Ale, Tonito, Walde, Santiago, Seba, Lobo, Oscar, Franco.

El Equipo: Oscar, Laucha, Lobo, Franco, Imol, Tonito, Ale, Pancho, Santiago, Piku, Pablo, Grazio, Chipi, Walde, Seba Albertella, Más: Mario.

domingo, 31 de marzo de 2019

Vamos por el cartón lleno, sonriendo

Faldu y Santiago, dos convencidos. La batalla sigue.

Temporada 2018/19 - Fecha 11:
Misura Leyendas 0 - República Delphi 2
(Cancha 2)

Por Walde

Todo lo que sigue es a título personal.

Odio perder con Misura. Pero es una sensación que me recorre hace no tanto. Me sucedió pocas veces. En los dos primeros años (1993 y1994) y en 2010, cuando llamaba desde Sudáfrica para saber cómo iba el partido, en plena cobertura del Mundial.

Desde hace dos años me cuesta un montón recuperar el ánimo o la capacidad de reír cuando nos toca perder. Seis derrotas oficiales en 30 meses. Parecen pocas, pero me acuerdo cada una en detalle. Recuerdo cada imagen en la que nos equivocamos. Podría contar cada mañana siguiente.

No es sano esto que cuento. Lo charlé en terapia. Pero lo vivo así.

Ni esos bellos Terceros Tiempos compartidos me mejoran el después. Tras ese rato con La Banda del TT vuelve la sensación de mierda.

Pero ojo: hay un detalle que me agrada. Cada vez somos más los que nos pasa algo parecido. Y ahí me siento acompañado. Ahí, somos.

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Se lo comenté también a un amigo de esos a los que les contás todo, Martín Tenca, quien nunca jugó con nosotros. No le da, creo. Y también cree él.

-Estás loco.

-No sé.

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Pero en el mismo momento en el que la derrota sucede, un nene de ocho años -Camilo, Lobito, hijo de Lobo- se da cuenta.

Y reacciona con una frase que te resignifica todo:

-Walde, yo te voy a acompañar aunque perdamos...

Repito: ocho años.

Agrego más datos: dice que quiere jugar con nosotros.

Algo estamos haciendo bien más allá del resultado.

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La derrota se mejora con sonrisas o con datos.

Seguimos en la pelea. Quedan siete fechas. Con "cartón lleno", entramos en el Top 4, en las semifinales. Con 19 de 21 casi seguro también. Estamos claramente en condiciones. Salvo Tagarna, nos quedan seis rivales de abajo.

Estamos mejor parados desde lo numérico que en nuestro último ascenso a la DH, en 2010.

Los de arriba nos ganan por casi nada. Incluyendo más de medio equipo de DH (tipo Resto) o a ex profesionales (tipo Espolón). Todos con dos o tres entrenamientos por semana.

Damos ventajas, es cierto. Pero así seguimos. En la lucha. Porque nos sobra mística.

Convencidos. Hasta el "cartón lleno".

Hasta el último de los suspiros.

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Premio Maradona: Lobo, Franco.
Premio Sócrates: Lobito, Abel, Bruno, Mario, Grazio, Gagge, Rober, Pancho, Chipi.
Premio Doval:  La Banda del TT.

El Equipo: Oscar, Laucha, Lobo, Franco, Imol, Piku, Ale, Faldu, Tonito, Santiago, Rodri, Rober, Chipi, Pancho, Gagge, Walde, Seba Albertella, Más: La Banda de Pibes.

sábado, 23 de marzo de 2019

Un equipo en marcha


Temporada 2018/19 - Fecha 10:
Misura Leyendas 2 - Sócrates 0
(Cancha 2)

No metemos profesionales en el equipo. Mantenemos la idea de que estamos todos incluidos. La gran mayoría, a diferencia de los rivales, no se entrena con regularidad.

Pero ahí estamos, en la pelea por el título, por entrar a las semifinales.

Hay algo que nos sobra, sobre todo en este tiempo de Leyendas: MISTICA.

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Un pibe que es adolescente y se sentía mal el día anterior dice que quiere estar. Se lo cuenta al tío. Viene. Es el que trae el bidón. Y también el que le explica los errores al árbitro, sin vueltas y sin faltas de respeto.

Se llama Bruno.

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También vienen a jugar (porque desde afuera también se juega) Fisu, Los Lenda, Los Albertella.

Abrazar a cada uno de ellos, antes y/o después del partido, nos mejora.

Es un mensaje: en el equipo que entra a la cancha, once hermanos; en el plantel, en los que aportamos desde afuera, UNA FAMILIA.

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Seamos sinceros en cuanto al juego: no fuimos brillantes. Pero tuvimos una virtud infrecuente: la paciencia.

Esperamos el momento del golpe desde la solidez de la defensa y del arquero.

Rompimos el partido con la calidad y la astucia del Capitán Pancho, otra vez clave con su ingreso.

Rodri hizo un gol de crack.

Laucha cerró la cita con un gol olímpico, el segundo de la historia del Leyendas.

No es poco.

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Ahora queda todo lo demás: el tramo decisivo. Faltan ocho partidos. Hay que ganarles a todos los que están abajo y jugar en Modo Peaky Blinders contra los dos rivales directos que nos faltan (Tagarna y República Delphi, justo nuestros vencidos en la Copa de Campeones).

Habita una certeza: el equipo está en marcha.

Otra vez.

Siempre desde ahora.

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Goles: Rodri, Laucha (olímpico; Premio Onzari).
Premio Maradona: Pancho, Franco, Oscar.
Premio Sócrates: Los Albertella, Los Lenda, Gagge, Fisu, Bruno, Mario.
Premio Doval: Ale, Santiago, Faldu y toda La Banda del TT.

El Equipo: Oscar, Rober, Lobo, Franco, Imol, Laucha, Ale, Faldu, Santiago, Gonza, Rodri, Pancho,  Tonito, Gagge, Walde, Seba Albertella, Lenda. Más: La Banda de Pibes.

domingo, 17 de marzo de 2019

Allá vamos, top 4


Temporada 2018/19 - Fecha 9:
Misura Leyendas 2 - Resto del Mundo 3
(Cancha 6)

Hay modos de perder. Puede suceder El Papelón de Namber. Pero también acontecen derrotas como esta. Nada para reprochar. Nada para quejarse.

Marcelo Bielsa lo explicó muy bien en su última charla de vestuario en su primera temporada en el Athletic:


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Jugamos contra uno de los candidatos, siempre reforzado con jugadores de la DH en este tipo de partidos. Los pusimos adentro del área durante cada momento del segundo tiempo. Peleamos. Fuimos, creamos situaciones. Nos faltó precisión para definir. Hicimos dos golazos. Estuvimos en la cornisa de un empate épico, a pesar de recibir dos goles en off side.

Cometimos errores, claro. Pero jugando del modo en el que lo hicimos en el segundo tiempo -con media Temporada Regular por delante- tenemos que estar entre los cuatro que jueguen las semifinales. Por juego, pero sobre todo por actitud.

Que lo sepan los de acá y los de afuera:

Allá vamos, top 4

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También sucede otra cosa. Quizá la más importante.

Como nunca antes logramos transformar la heterogeneidad en un grupo homogéneo.

Ya no somos apenas los pibes que fundamos el equipo en el patio del San Romàn. Ni algunos que se fueron sumando.

Somos una hermosa banda de distintos, de diversos, de dispersos. Y hasta de pibes -hijos, sobrinos, padres- que nos vienen a ver con el mismo entusiasmo, o más, que nosotros.

En esa magia no hay retorno. Eso es un equipo amateur. Es lo que genera incluso en los que no juegan. En los que preguntan el resultado. En los que vienen lesionados. En los que se suman ante la emergencia. En los históricos que ya no juegan en el campo pero participan como si jugaran. Como Lenda (4) y como Fisu (23). En la generosidad de Gagge, listo para la batalla, aún herido.

En eso, somos invencibles. De este modo, somos invencibles. Aunque perdamos.

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Pero ojo, que no nos confunda la derrota. Sirve un dato para entender que el camino a las semifinales depende de nosotros: por primera vez en casi un lustro perdimos dos partidos oficiales seguidos.

Ahora hay que seguir. Depende de nosotros. Desde la matemática, incluso.

Se repite:

Allá vamos, top 4

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Goles: Gonza, Santi.
Premio Maradona: Franco, Ale, Lobo.
Premio Sócrates: Seba Albertella, Lenda, Gagge, Pancho. Y toda La Banda de Pibes: Bruno, Mario (un pibe de 72 años), El Colito, Lobito y su amigo El Colo, El niño de Franco.
Premio Doval: Seba Albertella, Walde, Oscar, Seba Fernández.

El Equipo: Oscar, Grazio, Seba Fernández, Lobo, Franco, Gonza, Ale, Laucha, Santiago, Matìas, Rodri, Piku, Rober, Imol, Pancho, Gagge, Walde, Seba Albertella, Lenda. Más: La Banda de Pibes.

martes, 5 de marzo de 2019

Con el Corazón de Favaloro



René Gerónimo Favaloro fue un fundador, un médico, reconocido mundialmente -en su condición de cardiocirujano- por ser quien desarrolló el bypass coronario. Fue el Maradona de los cardiólogos y un implacable defensor de la educación pública.

En estos días de Misura, el Lobo -también hincha de Gimnasia como Favaloro- sugirió que este prócer al que empujaron a ofrecer un suicidio para dejar mensaje tenía que estar con nosotros. En el Misura. En el Leyendas. Como emblema. Como lo están otros dos inspiradores de la esencia de nuestro equipo: Eduardo Galeano y el Flaco Spinetta.

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Tiene razón el Lobo.

El Doc Ale trabaja en la Fundación Favaloro. También se encarga de corazones en problemas. Me dice, por Whatsapp, una verdad que cuenta el mundo: "Está en el top 5 de la historia".

Favaloro es nuestro, bien argentino, formado en la Universidad de La Plata, "Un idealista al que desaprovechamos", me cuenta Ale, doctor que nos mejora.

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El primer libro por fuera del ámbito escolar que vi estaba en la mesita de luz de la cama de mi viejo Eladio. "Recuerdos de un médico rural", decía en la portada. La foto de tapa era Favaloro. Después se hicieron múltiples ediciones, como la que consta en el link.

Con edad de niño, a veces, cuesta entender. ¿A quién se le puede ocurrir leer un libro sobre un médico que se ocupa de los desfavorecidos?

Ese libro lo leí tiempo después. En ese libro está contado mucho de lo que nos falta. En ese libro están contadas las razones del desenlace del inmenso Favaloro.

Favaloro se fue en 2000. Decidió irse para destrozar a los que eran capaces de celebrar o de justificar el desamparo de tantos. "El estado tiene que estar presente para cuidar a los que nada tienen", decía el cardiólogo. Y aquel estado fue el que lo empujó a despedirse con un disparo en el corazón.

Justo en el corazón.

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Desde hoy y para siempre, Favaloro se suma al Misura. Como amigo, como inspirador, como mensaje.

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Sí, Favaloro, un Misurense de Ley.

domingo, 3 de marzo de 2019

Misurenses, una historia de amor

Mario, Abel, Negro Imol y Rodri, postal misurense.

Pretemporada 2019 - Presentación:
Misura Leyendas 2 - Ya Van a Ver 2
(en Parque Sarmiento)

Podemos ganar, empatar o perder. Pero la esencia está ahí, latente, mágica, nuestra. Y el enunciado no se trata de cierta voluntad de resiliencia o un modo de suavizar tropiezos.

Para nada; lo cuentan las estadísticas: no perdemos casi nunca.

Estamos siempre. Nos rearmamos. Nos reconstruimos como un rompecabezas roto.

Fin de semana largo: 34 tipos que no pueden. Varios de los que suelen estar; algunos de los que vienen a dar una mano; y esos otros magos que se quieren vestir de Azul.

Un tal Papu -soldado de cualquier batalla- arriba desde Quilmes. Y juega de central. Y cumple. Y se suma al tercer tiempo. Un rato más tarde, tras seguir pensando en el libro y en el documental que está realizando sobre Defensa y Justicia, irá a ver al equipo de su corazón, Argentino de Quilmes, El Mate.

Oscar -figura que podría ausentarse sin perder su puesto de mejor arquero de la UBA- llega desde la casa de un amigo. Despuès de un par de birras compartidas tendrà que regresar a Temperley.

Juan -después de una cagadera que duró toda la semana- se suma al equipo, con su novia en la tribuna.

Chipi se viene desde el fondo del norte, desde Nordelta, y llega a horario y ya sabe en detalle cada una de las funciones que ofrecerá en cada situación del juego.

Grazio, Faldu, Santiago y Gagge -averiados y todo- eligen estar, jugar. Dan todo lo que tienen. Y hasta un poco más.

Gagge salió lesionado. Entiende que quizá no debería haber arriesgado. En una frase escrita en Whatsapp nos define a todos los que nos levantamos tantas veces para construir y sostener al Leyendas:

-Es que me muero por jugar.

¿No son esas actitudes generosas una historia de amor al equipo, incluso al fútbol?

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Empatamos 2-2 contra un rival competitivo, de los que aún tienen chances de entrar -como nosotros- a las semifinales en el Torneo de la UBA.

No brillamos, es cierto. Y también lógico. Pero el primer gol fue un golazo. Y estuvimos a casi nada de ganarlo. Interpretando el contexto y las circunstancias: nada para reprochar. Casi todo lo contrario: un aplauso.

De los detalles del juego, como siempre, hablaremos luego. No hay que dar ventajas ni por acá, en nuestro Blog. Como todos sabemos: no nos sobra nada. Claro, porque queremos salir campeones.

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Penales: Misura Leyendas, 5-4

Pero hay más, quizá lo más lindo, seguro lo más importante.

Abel tiene 7 años. Es hijo de Rodri. Mira el partido con intensidad a modo de asistente. "No sé por qué definió así mi papá", se queja sin vehemencia en la situación más clara que tuvimos para ganar el partido. Va a buscar agua, opina, es alcanzapelotas eficiente, mira todo, conversa. 

También pregunta:

-Walde, ¿jugamos a los penales después?

-Dale.  

Y nosotros, a nuestro modo y manera, desempatamos el partido. Ganó él -vestido de River, pero Misurense de Ley- con la eficacia de su zurda. Lo demostró: patea los penales mejor que su papá. Fue 5-4 el resultado final.

Ganó Abel. Ganó Misura.

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Goles: Rodri (2).
Premio Maradona: Rodri, Imol.
Premio Sócrates: Abel, Rodri, Papu, Juan, Oscar, Gagge, Chipi.
Premio Doval: Ale, Walde, Santiago, Faldu, Papu, Oscar.

El Equipo: Oscar, Grazio, Papu, Lobo, Imol, Gagge, Chipi, Ale, Juan, Santiago, Rodri, Faldu, Walde. Más: Abel, Mario.