miércoles, 4 de enero de 2017

Nuestro fútbol

Misura, en tiempos fundacionales, en Miramar.

Por Alejandro Dolina*
Vengo trotando con la pelota en los pies. Alguien me ha dado un buen pase y ahora me acerco al área contraria. Presiento un galopito detrás mío y apuro el tranco, asustado. Miro. Lo que veo no me dice mucho. La defensa adversaria está bien ubicada. En cuanto alguno se avive que no se me ocurre nada, me atora y me quita la pelota.

Podría tratar de cortársela al wing, por detrás del marcador, pero esas casi nunca pasan. También podría amagar el pase y seguir yo, pero noto en la cara del zaguero central que se trata de un individuo suspicaz: no se tragará ningún amague. De pronto, sin que nadie me lo diga, se que alguien aparecerá desde atrás para ayudarme. Entonces pongo cara de centreforward, corro al arco. El zaguero se corre un poco para tapar el tiro. Pero yo no shoteo. Le doy suave hacia mi izquierda. Y allí, por donde yo adivinaba, aparece el compañero, libre de marca, ganador, imparable. Casi sin acomodarla le mete un derechazo que entra por cualquier parte. Gol.

Después de celebrar con un grito, mientras los rivales deslindan responsabilidades, mi compañero me guiña un ojo. Al pasar me toca, apenas. He pensado como él. He confiado en él. Somos amigos. Sin mirarlo casi, le digo "Bien, che". Soy feliz.

Es hermoso el fútbol de la muchachada. El fútbol amateur, el de los equipos de barrio. El que se juega en canchas alquiladas. O en los pocos potreros que nos quedan. El que llena el Parque Saavedra. O la cancha de Alianza. O la de atrás de los cuarteles de Ciudadela. O los descampados de San Miguel.

Sobre ese fútbol se ha escrito poco y mal. No seré yo quien lo remedie. Mi humilde intención es trazar algunos apuntes para que algún estudioso de verdad empiece a escribir de una vez un tratado completo sobre el tema.

*Pensador, escritor.

El día del nacimiento (oficial) del Leyendas, en 2013.

domingo, 11 de diciembre de 2016

La alfombra roja del Misura...


Lo que sigue es el detalle de Los Fabulosos Misura (los premios anuales de nuestro equipo) en su versión 2016. Se consideran todos los partidos del año (amistosos, Supercopa San Roman, Torneo de Verano, Temporada Regular, Asado).

En esta edición se suman los Premios Marcos Díaz (por penal atajado), Ricardo Bochini (por cantidad de presencias) y Celebración / Loco Doval (por los Terceros Tiempos y los Asados). Como siempre, el premio más valioso es el Dedicación - Paula Pareto, al que ahora se le suma en idéntico rango el Ricardo Bochini para los integrantes del equipo con más presencias.

Premio Ricardo Bochini:
1) Grazio y Rodri (20 presencias)
3) Pancho y Walde (19 presencias)

Premio Dedicación / Paula Pareto:
1) IIIIImol
2) Fisu
3) Chipi y Oscar

Premio Celebración / Loco Doval:
1) Faldu
2) Ale
3) Pancho
3) Walde

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Premio Maradona: Rodri y Santiago

Premio Stábile: Rodri* (20 goles totales)
*Además fue el máximo anotador del Torneo, con 16 tantos en 13 partidos.

Premio Onzari (gol olímpico): Laucha

Premio Marcos Díaz (penal atajado): Oscar

sábado, 10 de diciembre de 2016

Lo mejor, lo peor, lo importante

El plantel del Misura Leyendas, en la última fecha, antes del 2-0 frente a Cosa Nostra. Se viene la Temporada 25.

Se fue una temporada en la que peleamos arriba. Pero cuando la punta y el ascenso asomaba en el horizonte desaprovechamos partidos increíbles, sumanos un punto de nueve y nos quedamos en el camino a dos fechas del final. Antes, en la pretemporada más larga de la historia, logramos el Título de Invicto en el Torneo de Verano (una suerte de anticipo de la naciente Copa Apertura). En definitiva se trató de un año con vaivenes que afrontamos -a pesar de repetidas adversidades- con decoro y con protagonismo.

Lo que sigue es, en definitiva, el balance de este 2016 que se nos va:

LO MEJOR: 

1) El homenaje al Expreso. En la última fecha del Torneo, en el 2-0 ante Cosa Nostra, terminaron jugando 9 de los frecuentes titulares del equipo de las primeras dos temporadas (1993 y 1994), aquel de los dos ascensos en tiempo récord. "Lograron algo matemáticamente imposible", dijo Guillermo Durán, Delegado de Paredón y Director del Instituto de Cálculo de la UBA. Eso. Todo eso.

2) El Título de Invicto. En una pretemporada complicada para armar el equipo -por ocupaciones, prioridades, circunstancias o pereza- participamos con éxito en el Torneo de Verano de Veteranos (+35). Y fuimos uno de los equipos que logró el Título de Invicto. Nada menos.

3) Los dueños del gol. Estuvimos en el top 3 de los equipos más goleadores (Wolframio XL y Tercera Selección hicieron 30; el Leyendas, 29) y Rodri ganó el Botín de Oro de la temporada. El Delegado convirtió 16 tantos, cuatro más que su escolta en ese rubro.

4) El regreso del Negro IIIImol. En el último partido -con un gol, con un zurdazo en el travesaño y con un penal errado a lo Palermo- volvió tras su lesión y tras ver desde afuera cada partido en su nueva y creciente función de ayudante de campo.

5) La ampliación del plantel y del compromiso. Hubo una mejoría notable en cuanto a la presencia y a la participación de los integrantes del equipo. Respecto del año anterior, un lujo. Respecto del ideal, todavía lejos. Pero se dio un paso muy grande.

LO PEOR:

1) Las dificultades para revertir resultados. El equipo tiene dos versiones. Una para salir campeón y la otra para tropezar a cada paso. La primera sucede cuando estamos en ventaja; la segunda cuando el rival nos convierte el primer gol. Este es el primer detalle a corregir. Claramente.

2) La subestimación de partidos presuntamente accesibles. No nos sobra nada. Y, a veces, mirando la tabla nos pensamos que a los de atrás les vamos a ganar con comodidad. Nunca sucede. Así, regalamos puntos.

LO IMPORTANTE:

1) ¿Que 25 años no es nada? En 2017, Misura afrontará su Temporada 25 en el Torneo de la UBA. Pasamos por todas las categorías de la Abierta y de +35. En la cancha, sólo descendimos de la máxima categoría. Ganamos el Título de Honor en el Master de 2005. Seguimos compitiendo. Siempre. Y vamos por más...

viernes, 9 de diciembre de 2016

La Banda del Asado


En fecha complicada (fin de semana largo en un plantel de viajantes, ya en diciembre), casi armamos un equipo entero en el Asado de Fin de Temporada. Estuvieron: Ale (asador y local en la casa de sus suegros, en Olivos), Santiago, Faldu, Walde, Diego, Rodri, Imol, Pancho, Albores y Gaby, el único que no aparece en la imagen.

Queda claro una vez más: La Banda del Asado merece ser campeón. Siempre.

El asador, el rey del tercer tiempo y el goleador


Además del estupendo Asado Misurense, anoche -ya en las primeras horas de hoy, en realidad- se entregaron dos de los Premios Anuales más importantes: el Premio Celebración (a los que más aportaron en nombre de pasarla bien) y el Premio Stábile (al goleador del equipo en la temporada).

Y ahí están los tres: Ale, el Doctor de los Asados; Faldu, presencia insoslayable en cada tercer tiempo; y Rodri, máximo anotador del Leyendas y del Torneo. Salud para ellos. Y con ellos.

Premio Celebración - Loco Doval 2017*: Ale y Faldu.
Premio Stábile 2017*: Rodri.

*Próximamente, el resto de los Premios, con el resumen de la Temporada 2017.

martes, 29 de noviembre de 2016

domingo, 20 de noviembre de 2016

Los soldados más resistentes


La última mesa del último Tercer Tiempo de 2016. Los cinco que llegaron al final. Negro Albores, Walde, Pancho, Faldu, Santiago. Justo antes partieron Oscar y Ale. El Leyendas también sucede en el después de los partidos. En 2017, están todos invitados, claro, a sumarse a estos soldados, los más resistentes.

Un homenaje y papelitos para todos


Temporada UBA 2016 - Veteranos B:
Misura Leyendas 2-Cosa Nostra 0

No era un partido más. Es cierto: no jugábamos por el título ni por el ascenso directo. Pero siempre hay razones para que una cita del Misura resulte relevante. En este caso, se trató de un homenaje a El Expreso Misura, aquel equipo que debutó en 1993 y logró dos ascensos en tiempo récord. De la D a la B (entonces la segunda categoría, ya que no existía la División de Honor) en poco más de un año. Nos quedamos a un empate del tìtulo en aquella segunda campaña, también la mejor de nuestra historia.

Pero el homenaje también tiene que ver con un detalle que no es fácil de conseguir, un logro infrecuente: en esta victoria estuvieron nuevo de los 11 o 12 titulares de aquel 94 consagratoria. No hace falta mencionarlos. Son las caras de siempre, los históricos. Incluso los que están aunque no los veamos.

Pero hubo más: Lenda volvió a ser el cuatro de los viejos tiempos. Un ratito, sí. Pero el arco terminó en cero. Y el Negro IIIIImol regresó después de un año lesionado. Y volvió del modo que imaginó en cada uno de los partidos en los que vino a hacer el aguante: con un golazo.

El partido fue apenas un espacio en el tiempo. Fuimos ajenos al resultado, incluso a nuestras limitaciones. Demostramos que, en la antesala de nuestra Temporada 25, el Misura sigue siendo lo de siempre: una excusa para seguir siendo amigos.

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Goles: Rodri, IIIIIImol.
Premio Maradona: Pancho, Gonza.
Premio Pareto: Lenda, Piru, Ale, Pancho, Negro Albores, Santiago, Oscar, Faldu.
Premio Leyendas: El Expreso Misura (1993/94).

El Equipo: Oscar, Grazio, Gonza, Laucha, Gastón, Gagge, Faldu, Pancho, Santiago, Fisu, Rodri, Negro Albores, Gaby, Diego, Walde, Lenda, IIIIImol, Piru, Ale (los últimos dos no jugaron).

El Misura en 1994, justo antes del Cuadrangular Final, justo después del segundo ascenso consecutivo en tiempo récord. Hoy, en la antesala de la Temporada 25, nueve de aquellos 11 o 12 titulares estuvieron en el campo de juego. En Ciudad Universitaria eso se llama "Milagro". Sí, con mayúscula.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Tres puntos y una postura

Temporada UBA 2016 - Veteranos B:
Misura Leyendas 2-El Copetín 0*

El rival avisó que no se iba a presentar ("por falta de jugadores", según dijeron) y, en consecuencia, los tres puntos fueron para el Leyendas.

Nosotros, a pesar de las ausencias teníamos el equipo armado. O algo así. En el papel faltan Ale, de quien aún no tenía el parte médico, y el Negro Albores, quien en caso de necesidad se iba a sumar para el segundo tiempo. Llegábamos con lo justo, casi atados con alambre, pero llegábamos. Como varias veces este año.

Sucede otra cosa: esta victoria y el pedido de puntos de Wolframio XL frente a El Espanyol (¿puede generar un efecto dominó?) le pusieron a la última fecha cierto suspenso. Veremos cuando decante todo esto después de las protestas y de los descargos.

Sobre esto último: Misura Leyendas, como siempre, NO protestará los puntos de ningún partido ante ningún rival ni frente a ninguna circunstancia. Entendemos que se gana en la cancha y no en la Oficina de Fútbol.

*Partido ganado por no presentación del rival.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Un misurense en el Azteca

El festejo del gol de penal, justo en el Arco de Dios.
Imagen: #NikeFootball

Por Walde

Lo que sigue parece mentira pero es verdad...

Estuve en la Ciudad de México, invitado por Nike para un evento sobre los avances tecnológicos aplicados al calzado deportivo. Participaron, entre otros, Ronaldo -el gordo, el original-, Jorge Campos, algunos futbolistas del América y del seleccionado mexicano. También hubo un partido entre los invitados (periodistas, artistas, un modelo coreano, diseñadores locales) sobre el césped del Azteca, estadio histórico, museo vivo del fútbol universal.

Y allí me tocó estar con un equipo conformado de apuro, con mayoría de extranjeros y con rivales en mucho mejor estado físico. Se sumaron dos juveniles mexicanos, patrocinados por la empresa estadounidense. Para nosotros, un volante hàbil que la pasaba menos que Rodri adentro del àrea; para ellos, un arquero que medìa cerca de dos metros. 

Arbitro, asistentes, ropa oficial, botines recién estrenados, luz artificial que convirtió la noche en amanecer. Un lujo ante las costumbres del Torneo de la UBA. Lo cierto es que ellos eran mejores y nos ganaron. Creo que 5-2, tras un par de offsides muy mal sancionados en nuestro perjuicio. Familiares de Codesal, quizá...

No era fácil jugar. A los casi 2.300 metros de altura de la capital mexicana había que sumarle que en la antesala del partido hicimos un entrenamiento como el de los futbolistas profesionales (entrada en calor, ejercicios físicos, tareas con pelota). Lo confieso: me sentí igual o mejor que en Buenos Aires, sin ninguno de esos fantasmas que en cada visita a Quito, a La Paz o a esta maravillosa Ciudad de México cuentan los que cobran millones por ponerse unos botines y jugar. Y eso que no opté por la receta moderna de tomar Viagra como remedio para disminuir los efectos de tantos metros sobre el nivel del mar. Una ventaja notable y elemental respecto de nuestro lugar de cada fin de semana: el campo de juego. En el Azteca parece difícil pifiar un pase hasta para maderas como quien escribe.

Hubo otro detalle relevante: con el partido 1-2 tuvimos un penal a favor. Cristopher Antúnez -periodista de los intensos, defensor tenaz, tipo agradable y generoso- patrocinó la idea: en esta preciosa ciudad de mil caras que trasformó a Maradona en celestial, tiene que patear un argentino. Y Marcio, el brasileño que había hecho el primer gol tras una linda jugada, se me acercó. Dijo cinco palabras: "Verón, tem que chutar vocé..." Y ahí fui. Con el penoso antecedente de jamás haber convertido un gol con la camiseta del León. En el arco, estaba el mexicano grandote. Lo pensé: tan alto que si se la tiro abajo le va a costar. Seguí pensando: es zurdo, le molesta más tirarse a la derecha.

No era cualquier escenario. Estaba justo ante el Arco de Dios, allí donde Diego fue más Maradona que nunca. Donde le metió la Mano de Dios a los ingleses. Donde hizo el Mejor Gol de Todos los Tiempos. Era la gloria o el papelón. El único argentino entre los 22 que jugaban no podía errar justo ahí. Hasta los de afuera, unos cien, se prendieron al morbo. "Higuaín", gritó uno de los mexicanos, con cierta malicia. 

Entonces, fui. Hice todo eso que imaginé. Pensé en Diego y en ese demonio de mi estadística sin goles. Pero sobre todo me enfoqué en el arquero, la gran figura de ellos y del partido. Le pegué fuerte, al ras, a la derecha. Y el gigantón que venía sacando todo fue para el otro lado, a esa izquierda desde la que miró cómo entraba la pelota impulsada por el argentino maradoniano. Maradoniano no por características, claro; sino por pura admiración. Por si hacía falta aclararlo.

Lo grité como se gritan esos goles que le dan una victoria a Huracán o al Leyendas. Pero era una sensación nueva. Por primera vez no grité el gol de otro. Ni de Rodri, ni de Wanchope, ni de Pancho, ni de Grazio, ni de Toranzo, ni de Dani, ni del Negro Albores, ni de Gonza, ni de nadie. Ese gol lo había hecho yo. Me abracé con los dos paulistas del equipo y con Cristopher. Tipos de primera, charladores, divertidos. Marcio me ofreció un elogio: "Muita raça, cara". Mucha garra. Sí, casi lo único que podía ofrecer... Además de ese penal, claro.

Pensé que lo más difícil había pasado. Ese segundo inmenso que duró el penal. Pero no. Lo peor estaba por venir. Desde Buenos Aires, los misurenses desconfiados de siempre pedían imágenes del gol. No les alcanzaba con mi festejo para acreditar mi proeza. Ahora, sigo buscando entre todos los participantes e invitados a alguno que haya capturado ese instante. No quiero que se convierta en difusa mitología ese gol que durará para siempre.


Más:
Ciudad de México, Ciudad de fútbol. Texto de Walde, en Planeta Redondo, de Clarín.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Nosotros, siempre una amenaza


Temporada UBA 2016 - Veteranos B:
Misura Leyendas 1-Amenaza de Bomba 1*

Ya lo saben todos o el que no lo sabe conoce poco del torneo de la UBA. Misura -también en su versión Leyendas- puede jugar bien, regular o mal. Puede ir primero, segundo, séptimo o último. Pero, más allá de particularidades y circunstancias resulta siempre un equipo capaz de arruinar cualquier fiesta. No es momento de hacer la lista de damnificados. Pero sí de reiterar el concepto: nosotros, siempre somos una amenaza.

Lo comprobó esta vez en carne propia y en nombre propio nuestro rival de ocasión. Equipo puntero, sólido, con el arco menos vencido. Quería sostener el liderazgo. No pudo. Se quedó sin él y con una bronca que no tenía disimulo.

El Misura tuvo virtudes que en los últimos partidos no había tenido: primero, el orden; segundo, la paciencia; tercero, el convencimiento para afrontar adversidades. Perdíamos uno a cero, pero la estructura no se alteró. Al contrario, desde esa constancia para seguir con el plan se llegó un empate que rozó la victoria. Y en la construcción del empate, además, sucedió un golazo: pase bochinesco de Pancho y gol de caño de Rodri (para ser bien arriba en la Tabla de Goleadores, rumbo al Premio Stàbile del Año).

Hay otro valor agregado: a pesar de que el título es un horizonte imposible la convocatoria sigue siendo satisfactoria. Es un detalle importante. No sólo para ahora. Sobre todo para el futuro inmediato. Para ese 2017 que nos volverà a encontrar jugando.

Serà importante sostener ese entusiasmo. La próxima no será una temporada más. Será la Número 25, una continuidad que resulta un lujo de pocos...

*Imol y Fisu colaboraron con el informe.

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Gol: Rodri.
Premio Maradona: Diego, Laucha, Pancho, Rodri.
Premio Pareto: Gastón, Gagge, Fisu, IIIIIImol.

El Equipo: Oscar, Grazio, Diego, Laucha, Chipi, Gonza, Faldu, Pancho, Santiago, Albores, Rodri, Gagge, Fisu, Gastón, IIIIImol (no jugó).

domingo, 23 de octubre de 2016

Un dolor, una verdad


Temporada UBA 2016 - Veteranos B:
Misura Leyendas 0-El Espanyol 2

Misura es un nombre de origen italiano. Significa "medir". Y llegó el tiempo de medir la campaña con un término en el mismo idioma: siamo fuori. A tres fechas del final, más allá de los retazos matemáticos que todavía nos ofrecen alguna ínfima chance, estamos afuera de la posibilidad del título. Y también del segundo escalón, que también ofrece un ascenso. Es decir, salvo la posible reestructuración hay chances de regresar a la A.

Volvimos a jugar mal, incluso a pesar de contar con 19 jugadores, con casi todas las variantes posibles. Desordenados, sin intensidad, sin convicción, sin reacción ante la adversidad. Asì como somos un equipo muy bueno para jugar en situaciones de ventaja, somos un equipo incapaz de revertir situaciones. Caso curioso: a contracara de lo que cuenta nuestra historia.

Ahora ya está. El balance llegará al final del recorrido. En este momento toca esperar la Copa Clausura (si esta Organización desorganizada consigue desarrollarla) y a ofrecer lo mejor posible en los tres partidos que restan para completar el fixture del torneo.

Es un dolor, es una verdad.

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Premio Maradona: Oscar, Gonza.
Premio Pareto: Gastón, Piru, Faldu, Oscar, Negro Albores, Chipi, IIIIImol.

El Equipo: Oscar, Grazio, Diego, Laucha, Chipi, Piru, Gonza, Santiago, Pancho, Rodri, Dani, Ale, Gagge, Faldu, Negro Albores, Gaby, Fisu, Gastón, Fisu, Walde, IIIIImol (los últimos dos no jugaron).

domingo, 9 de octubre de 2016

La Banda del Pitbull


Temporada UBA 2016 - Veteranos B:
Misura Leyendas 2-San Francisco 2

Algunos de vacaciones, otros lesionados y/o con obligaciones laborales. Muchas ausencias y algunos averiados. En definitiva, el peor escenario para afrontar un partido con obligación de victoria. Pero ahí estuvimos. Como se pudo, recurriendo a los que había y a los que generosamente se sumaron. La luchamos.

Al cabo fue un empate que no nos mata porque los de arriba también tropezaron. Ahora, hay que ganar los cuatro que quedan y esperar resultados para disputar la chance del título y del ascenso hasta el último de los suspiros.

Pero más allá del juego (escaso, en el contexto de un partido que mereció ser derrota y pudo haber terminado en triunfo), hubo un episodio que le dio a la cita carácter memorable: la marca -férrea, personal, a lo Reyna- de Fisu sobre "El cinco" rival, el mejor, el que nos había complicado el partido hasta la irrupción del Pitbull*.

Le dijeron de todo. Lo insultaron de mil maneras, desde adentro y desde afuera. Le faltaron el respeto. Pero él siguió allí, sin dejar jugar al que más daño nos había hecho. "El cinco" no la tocó más. Y en ese momento, que no supimos resolver en el área ajena, casi nos llevamos la victoria.

La actuación de Fisu, además, cuenta otra cosa: un equipo necesita que todos estemos convencidos del rol que vamos a cumplir. Y que, dentro del margen de nuestras posibilidades, ofrezcamos lo mejor. Sin quejas, sin subestimar al rival, con la prioridad puesta en lo colectivo (la construcción de un plantel, de un grupo, por encima de la ocasional formación), con las ganas intactas de tratar de participar siempre.

Como el Pitbull, que se hizo cargo de La Banda.

*Gracias a Tatín por el apodo para Fisu.

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Goles: Santiago y Rodri.
Premio Maradona: Fisu.
Premio Pareto: Faldu, Negro Albores, Pancho, Fisu, Oscar, Grazio, Gaby, Rodri, IIIIImol.

El Equipo: Oscar, Grazio, Hernán, Santiago, Martìn, Gagge, Pablo, Faldu, Pancho, Negro Albores, Rodri, Julián, Búfalo, Gaby, Gastón, Fisu, Walde, IIIIImol (los últimos dos no jugaron).

sábado, 1 de octubre de 2016

Cartón lleno o nada


Temporada UBA 2016 - Veteranos B:
Misura Leyendas 2-San Salvador 4

Hicimos un papelón. Sin dudas. Y no sólo por todos los errores que cometimos, sobre todo por una cuestión de actitud. Como lo dijo Grazio, con toda naturalidad y razón: "Jugamos como si hubiéramos ganado antes de empezar". Eso pasó: creímos que nos comíamos crudo al rival y al torneo y a todos. La verdad es otra: no nos sobra nada.

Mucho más en ese contexto -que algunos creyeron- de que podemos ganar de sobra, tirando firuletes, caños, jugando a ser Messi o Cristiano o Thiago Silva... Se repite: NO DA.

Perdimos contra un rival ante el que sólo esta vez podíamos perder. Hubo un factor determinante: fue la peor producción individual de casi todos. No podemos cancherear contra nadie; y canchereamos. No podemos pensar que está resuelto de antemano. Hay que resolverlo. Yendo. Metiendo. Ofreciendo.

Nos hicieron cuatro goles por pelotudear. Por no hacer simple lo que correspondía ser simple. No convertimos mil goles en chances inmejorables por no pensar un segundo más, por no entender que llegaba un compañero. Nunca puede ser más importante el gol de uno que el gol de todos. El concepto del Espíritu Misura: elijo ganar con un gol en contra; no quiero perder con tres goles míos que me permitan llevar la pelota (por ese raro ofrecimiento del hattrick). Eso. Eso. Eso somos.

Hoy no lo entendimos. Salvo pocas excepciones, todos jugaron su partido. El del presunto lucimiento. El de la jugada de más, el del gol propio. El de yo me ubico donde más me gusta y no donde el equipo me requiere. Así NO. Así no vamos a ningún lado.

Ahora, hay que hacer cartón lleno o nada. Por lo que mostramos esta vez, no estamos en condiciones. Es la pura y la puta verdad.

Por eso, ante semejante falta de convencimiento, de búsqueda compartida, el mensaje es claro: si alguno no está dispuesto a ofrecer lo que el equipo necesita, se vendrá otro Misura más esencial. El de los que de verdad quieren ofrecer todo.

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Goles: Ale y Rodri.
Premio Maradona: Santiago, Piru, Chipi.
Premio Pareto: Gaby, Grazio, Fisu, Pancho, Ale, Santiago, Faldu.

El Equipo: Grazio, Piru, Diego, Laucha, Chipi, Gonza, Faldu, Pancho, Santiago, Negro Albores, Rodri, Ale, Gagge, Gaby, Fisu, Walde, IIIIImol (los últimos cuatro no jugaron).

lunes, 26 de septiembre de 2016

Misura, una leyenda amateur

Lothar Matthäus, con la del Misura, en Buenos Aires.
Por Walde*
Lothar Matthäus es el que marcó a Maradona en la final de México, en 1986. A él no le fue tan mal en términos individuales aquella vez. Por primera ocasión bajo cielo mexicano, Diego pareció un futbolista terrenal hasta ese último y definitivo pase a Burruchaga. Lothar es también el que nos ganó la otra final, cuatro años más tarde, en Italia. El tipo –crack universal; hombre récord en las Copas del Mundo– mira ahora con sonrisa y asombro. No estamos hablando de ninguno de esos partidos. Le cuento –atrevido, en plena mañana de Buenos Aires, en un rincón poco iluminado del Hotel Faena– que hay un equipo menor, amateur, pertinaz, que curiosamente mucho tiene que ver con él. Se llama Misura por razones de admiración y del azar. En la temporada 88/89 este alemán al que le simpatiza nuestra ciudad era mediocampista y figura del Inter que resultó campeón con un recorrido implacable. En la camiseta azul y negra –los nerazzurri– había una publicidad que se leía claramente, en letras blancas: Misura, decía. Duró unos cuantos años ese anunciante, una empresa de productos alimenticios. Era una suerte de marca registrada en tiempos en los que las camisetas no cumplían la función casi exclusiva de múltiple cartel luminoso.

Con cierta torpeza creímos que era más barato comprar las remeras con el nombre incluido que mandarlas a hacer. Ninguno de los fundadores del equipo sabe retratar con precisión el exacto momento en el que nos llamamos Misura en vez de Buitoni (entonces sponsor del Nápoli de nuestro querido Diego). ¿Fue en algún recreo, en el patio del Colegio San Román, ese precioso rincón en el que la magia del rock sucedió y nació Almendra, territorio de expresión de nuestro mago e inspirador, el Flaco Spinetta? ¿Aconteció en aquel primer verano juntos con 15 o 16 años en una playa y todos los vientos de Miramar? Si al agradable Lothar se le hubiera ocurrido la pregunta, mi respuesta mucho se habría parecido a una mentira obligada.

Lo percibo: a Matthäus le agrada el detalle. “Traje la ocho, la que usabas vos”, le digo, convencido, justo antes de la entrevista. Me corrige: “No, no. Yo me ponía la diez, como Diego. La ocho era de Nicola Berti”. Tenía razón. Cotejo luego, sin embargo: contra el Ascoli y contra el Lecce, él la usó. La ocho. La mía. Con la que juego en el Misura desde el tiempo en el que decidimos construir este equipo. Sí, hace más de dos décadas que jugamos juntos con aquellos del patio y del verano compartido. Amigos. El fútbol, territorio de cracks y de maderas que nos juntamos un rato, permite esas cosas.


El Inter de Matthäus. La publicidad en la camiseta generó una leyenda amateur.

Misura debutó en el Torneo de la UBA –quizá el más tradicional de los campeonatos amateurs– en 1993. ¿Saben qué? Nunca fuimos muy buenos que digamos. Esa mañana contra un rival que se llamaba Don Bosco –ya desaparecido– perdimos. A la fecha siguiente, en aquel torneo de la D, en la última cancha, la número 7, ganamos por primera vez. Goleamos: 5-0 contra Lacrademia, otro equipo de corta duración. En esa misma cancha que adoptamos como propia, siete años más tarde de nuestro triunfo inaugural, Lionel Messi se probó en River. No quedó. No es realismo mágico ni un cuento de Juan Villoro. Según contó la Revista 1986, allí fue el crack rosarino, en agosto de 2000, se destacó, hizo goles mejores que cualquiera de los que sucedieron sobre ese césped, pero no lo eligieron. Corresponde decirlo: Francisco Alloco -Pancho; capitán del Misura desde los días fundacionales- quedó en la prueba inicial del club de Núñez algunos años antes. Hoy es un especialista en marketing. “Yo hice cuatro goles en esa misma prueba de River, con Pancho y el Negro Imol, y ni bola me dieron”, rememora Rodrigo Cánovas, máximo anotador histórico del equipo, autor de 371 goles hasta la edición de esta nota. Otra omisión de aquel River.

Nuestro comienzo fue un vértigo: ascendimos de la D a la B en tiempo récord, estuvimos a un penal de ser campeones en nuestro segundo año. Luego merodeamos durante varias temporadas, llegamos a la División de Honor -algo así como la Premier de Ciudad Universitaria-, festejamos en el Master de 2005, descendimos, volvimos a ascender, pasamos a Veteranos. Un vaivén, siempre. Participamos -en paralelo- de búsquedas solidarias con el Misura como ámbito de referencia. Nos impulsaba un mensaje: Marcelo Bielsa -alguna vez entrenador del seleccionado de la UBA- decía que la principal victoria era la de jamás traicionarse como grupo, como espacio de pertenencia. Ese fue el primer mandamiento. Lo sigue siendo.

Competimos contra equipos que representan ciudades como Defensores de Viedma o Wolframio de Coronel Suárez. O frente a históricos, como Resto del Mundo o Cuaco o Azurra, eminencias del fútbol universitario. Pero nosotros, los mismos de siempre, los de aquel patio, seguimos ahí. Como la aldea gala de Asterix. A pesar de todo. Este mismo fin de semana, por ejemplo, aparecemos en la lista de convocados siete de los once que aquella mañana de 1993 nos levantamos temprano para matar al frío con una derrota compartida. Vale mencionarlos: El Negro Imol, que está lesionado, vendrá con su viejo Mario; estarán también Santiago Grazioli, Diego Cánovas, Gabriel Altini, este modesto jugador que escribe la nota, el capitán mencionado, el goleador que no para. Y desde el fin del Mundo, desde Río Gallegos, Mariano Zorzoli –fundador y estrella– preguntará por Whatsapp cómo nos fue. Me hubiera gustado contárselo a Lothar. El –creo– nos hubiera entendido. El fútbol también es eso: una excusa para seguir siendo amigos.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Cuatro goles y un Tercer Tiempo


Ahí está la banda que construyó la goleada, en la Cancha 2. Es el después del partido, el principio del festejo. No sólo del 4-0 contra Cuero y Vinilo; también de Fisu, cumpleañero de la semana. Una vez más, el saludable ejercicio del Tercer Tiempo.

La punta asoma en el horizonte...


Temporada UBA 2016 - Veteranos B:
Misura Leyendas 4-Cuero y Vinilo 0*

Otra goleada, la cuarta en la temporada. Otra vez el arco invicto, por quinta vez en ocho partidos disputados. Dos datos contunndentes, irrefutables. Dos datos que, ahora, nos depositan de lleno en la pelota por el título.

Hay jugadores, hay equipo, hay convencimiento, hay entusiasmo creciente. Eso sí: desde el sábado (contra San Salvador) comienza otro momento. El de la consolidación. El de familiarizarse con la posibilidad de dar la vuelta olímpica.

El 4-0 curiosamente es una mentira. Generamos situaciones como convertir -por lo menos- otros cuatro goles. Otro detalle que agrada: no dependimos sólo de un goleador. Cuatro gritos, cuatro autores diferentes. Es el detalle numérico de un concepto: hay variantes para llegar al área ajena y para definir.

Se repite: que lo sepan todos; vamos por más. Por todo. Por esa vuelta que ojalá nos abrace al final del recorrido...

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Goles: Gonza, Santiago, Negro Albores y Rodri.
Premio Maradona: Gonza, Santiago.
Premio Pareto: IIIImol, Gaby, Grazio, Fisu.

El Equipo: Oscar, Grazio, Diego, Laucha, Gagge, Gonza, Tonito, Pancho, Santiago, Dani, Rodri, Negro Albores, Gastón, Fisu, Gaby, IIIIImol (los últimos dos no jugaron).

*Imol, Rodri y Pancho colaboraron en el informe.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Chipi, ese campeón


Por Walde
A Chipi lo conocí hace 16 años. Lo descubrí pronto: iba a la UADE, estudiaba Periodismo y Publicidad, se sentaba en los asientos del fondo. Pero no era un pibe de universidad privada: era y es barrio puro. No sólo porque lleva en la piel a su Remedios de Escalada y a la zona Sur entera sino por sus códigos, por su modo de ser, por su generosidad. Es mi amigo desde el primer partido de fútbol que compartimos. O desde antes o desde apenas después.

Armamos un equipo en la facu con algunos otros que luego se sumaron ocasionalmente al Misura (como Catriel o como Rodri Risso, que iba a la UBA, pero era el novio de Laurita Saladino, bella compañera de esos asientos). En los amistosos, nos goleaban. En el único torneo que jugamos salimos campeones. Chipi fue el MVP de aquella Armada Láctea y del campeonato. La rompió. Era enganche, mediapunta, pateaba los tiros libres lo más parecido a un profesional que hasta entonces me había tocado ver.

Pero Chipi tenía otras virtudes, las más importantes para la construcción de un equipo: no te fallaba (ni te falla) nunca. No sólo porque estaba siempre sino porque en nombre del colectivo se sacrificaba ofreciendo su puesto para que entrara otro, su auto para que ninguno llegara tarde, su casa para festejar, algunas birras para que las derrotas también tuvieran charlas posteriores.

Era inevitable: no podía jugar en otro lugar que no fuera Misura, el equipo de mis amigos de toda la vida. Chipi era un Misurense de Ley mucho antes de que en 2008 nos diera una mano gigante para mantenernos en la A. Cuando todo parecía liquidado, él participó en el último tramo, disputó siete partidos, hizo cuatro goles (todos decisivos), jugó en cada puesto que le pedimos. Desde entonces, está cada vez que lo convocamos, ocupaciones múltiples al margen. Sobre todo en estos días del Leyendas en el que ya parece un soldado de la Vieja Guardia.

Hay más: Chipi es el tipo -entre todos los que conozco- que más ama el fútbol. Y de ese amor nació otra búsqueda: la de ser entrenador. Hizo el curso y ahí anda, ofreciendo cátedra. En su primera experiencia, con la 2003 de El Porvenir, salió campeón la última semana (como señala la foto que ilustra). Nos alegró a todos. Nos brindó esa generosidad que tuvo siempre con el elogio de los días compartidos con el León. De algún modo, nos incluyó como su Escuela de Fútbol.

Quizá pueda perder la semana que viene o la otra o todos los partidos que le toquen. Pero Chipi, mi amigo Chipi, seguirá siendo un campeón. Y, claro, otro de los Leones del Misura.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Misura, el utilitario


Temporada UBA 2016 - Veteranos B:
Misura Leyendas 3-Kaiser 0

"Un equipo utilitario. Eso fuimos", dijo Grazio -otra vez arquero, otra vez decisivo- en el Tercer Tiempo. Y sí: definición perfecta. Nos adaptamos de modo impecable a las ausencias, jugamos un primer tiempo en el que conjugamos solidez con contundencia. Y lo liquidamos. Quizá nos faltó físico en el segundo tiempo y algún contraataque eficaz para ampliar la goleada. Y tranquilizarnos.

De todos modos es cierto, más allá del amplio margen del resultado, no nos sobró mucho en términos del juego. Tuvimos (de nuevo ante la adversidad y las circunstancias incómodas) pleno concepto de equipo, de generosidad para el retroceso, de colaboración en la marca. Nos faltó precisión y capacidad para asociarnos.

Lo más valioso se logró. Había que ganar a pesar de ausencias para seguir en la pelea de arriba. Y eso hicimos. Ganamos, goleamos, luchamos. Y así seguimos.

Que lo sepan los rivales y que lo entendamos nosotros puertas adentro: vamos por más...

Por todo.

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Goles: Rodri (2) y Negro Albores.
Premio Maradona: Gonza, Grazio, Laucha, Rodri.
Premio Pareto: Grazio, Negro Albores, Walde, Chipi, IIIIImol, Pela Celaya.

El Equipo: Grazio, Gagge, Gonza, Laucha, Iraní, Chipi, Walde, Pancho, Ale, Negro Albores, Rodri, Gaby, Fisu, IIIIImol (no jugó).

domingo, 28 de agosto de 2016

Había equipo, hubo lluvia, hay receso


A pesar de ausencias, teníamos equipo. Con la confirmación de Dani, llegamos a 16 convocados. Sin embargo, la lluvia impidió la presentación del Leyendas frente a Cuero y Vinilo. Para colmo, no estamos programados para el próximo fin de semana. Receso obligado. Para seguir juntando ganas. De jugar y de ganar, claro.